domingo, 18 de agosto de 2013

Consejos alimenticios para reforzar la memoria

Consejos alimenticios para reforzar la memoria


Las lagunas de memoria, las dificultades en el aprendizaje, la pérdida de 
concentración… todo esto puede llegarnos en cualquier momento, y a veces 
de forma transitoria.
El ejercicio físico, el entrenamiento cerebral y las actividades sociales son 
medios sencillos para mantener activa la memoria, pero la alimentación juega
 un papel muy importante.
1. En el desayuno: tomar un desayuno completo. Dar prioridad a los cereales
 integrales. Evitar los azúcares añadidos (azúcar blanca, chocolate para untar, 
mermelada…) y los alimentos muy grasos (chacina, frituras…). El cerebro 
dispone entonces de todos los elementos nutritivos y energéticos (glúcidos lentos)
 necesarios para su correcto funcionamiento, y así evitamos los golpes de fatiga 
intelectual al final de la mañana.
2. En la comida: evitar los glúcidos refinados: pan blanco, arroz blanco, pasta, 
sémola… y también las patatas. Privilegiar las proteínas (aves, pescado…) y 
las verduras. Evitar igualmente los postres azucarados. Los azúcares simples
 y refinados son rápidamente asimilados por el organismo, lo que favorece la
 disminución de la atención, de la concentración y de un óptimo rendimiento
 intelectual por la tarde.
3. En la cena: los glúcidos refinados están permitidos. Al ser de rápida asimilación,
 favorecen el descanso por la noche, algo necesario para el buen funcionamiento 
del cerebro y la consolidación de los aprendizajes.
4. Evitar las comidas copiosas. Dar prioridad, por el contrario, a las comidas
 ligeras y con pocas calorías. Si lo necesitáis, podéis comer algo a lo largo de 
la mañana y también por la tarde (fruta, frutos secos, lácteos sin azúcar…). Una 
buena idea es tomar el postre de mediodía a media tarde.
5. Comer Omega3, consumiendo pescado, tres veces por semana (salmón, sardina…), pero también algunos frutos secos como las almendras o nueces del Brasil, y también 
aceite de colza y de nuez. Los Omega3 son ácidos grasos que favorecen la 
creación de la membrana neuronal. De esta forma, los Omega3 son indispensables para el buen funcionamiento del cerebro, ayudando a prevenir la aparición del Alzheimer.
6. Consumir fruta y verduras. En general aportan buenas dosis de vitaminas, 
entre las cuales están los antioxidantes que protegen las facultades cerebrales.

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